Hablemos de la Eutanasia

El título también podía haber sido "Los médicos no queremos hacer de verdugos", pues practicamente eso es lo que se desprende del proyecto de ley que sobre esta materia ha intentado colar IU en el Congreso hace unas semanas. El caso de Inmaculada Echevarría y antes el de Jorge León Escudero, un pentapléjico de 53 años, ha reabierto de nuevo el debate sobre la eutanasia en España. Inmaculada tiene 51 años y sufre distrofia muscular. Lleva nueve años sin poder moverse y vive conectada a un respirador que la mantiene con vida. Ella quiere morir y pide que la desconecten del respirador, hace algunos días la Junta confirmó que tal maniobra se llevaría a cabo en el hospital, de San Rafael propiedad de la comunidad religiosa de San Juan de Dios en Granada, donde se encuentra y que sería compentencia de los médicos de dicha institución, ahora no es así, ha tenido que ser trasladada a otro hospital donde ya veremos si lleva a cabo o no y por quien o quienes.

La palabra "eutanasia" -que etimológicamente significa "buena muerte"- no aparece en ninguno de los textos legales vigentes en España, aunque el artículo 143 del Código Penal sí tipifica como delito la cooperación activa en la muerte, siempre a petición del enfermo, de quienes sufran dolencias irreversibles o que causen padecimientos insoportables.

Así, la ley castiga con entre seis meses y seis años de cárcel al que "causare o cooperare activamente con actos necesarios y directos a la muerte de otro, por la petición expresa, seria e inequívoca de éste, en el caso de que la víctima sufriera una enfermedad grave que conduciría necesariamente a su muerte, o que produjera graves padecimientos permanentes y difíciles de soportar".

Ante la catalogación de la eutanasia como un acto médico, como pretendía en proyecto de ley mencionado, los médicos consideramos en una gran mayoría, que "esta actuación queda fuera del abasto de la profesión" y nos reafirmamos en que la finalidad del médico es la curación o la mejora del enfermo, al menos teóricamente y según las encuestas. Aunque no se discute, y debería discutirse, si es ético aprovechar la situación de sufrimiento de un paciente concreto para hacer campaña de la propia ideología favorable a la eutanasia.

Ese es al menos mi convencimeinto y advierto que la aceptación del primer caso de eutanasia “producirá una cascada en la que entrarán los discapacitados, los dementes, los ancianos,...” y que “cuando lo que ha estado prohibido se permite y se practica, se va considerando cada vez más normal, sobre todo si tiene ventajas económicas públicas y privadas y es defendido por algunas corrientes ideológicas”.

Esto mismo ya ha ocurrido en la historia, si es conocida basta con recordarla. En 1938, el Führer concedio permiso para que los médicos administraran la eutanasia según su criterio, a raiz de dos o tres peticiones individuales, dos años después se había convertido en una práctica hospitalaria rutinaria, incluso se elaboró un programa asistencial para ello (igual a los que estamos tan acostumbrados en AP), el T-4, para que su aplicación fuese más efectiva y de mayor alcance, de T-4 precisamente surgirían los jefes de los gaseamientos posteriores; apenas había pasado cinco años y la sociedad alemana, salvo algunos sectores de caracter cristiano, se había rendido al progresismo nacional-socialista.

Pues bien, estoy convencido de que nuestra sociedad, como
Alemania en los años treinta esta sufriendo un adoctrinamiento en esta materia y la cultura de la muerte ha empezado a infiltrarse en este país. La campaña de propaganda comenzó con el recreo cinematográfico de la muerte de Ramón Sampedro, espantosamente prolongada y muy dolorosa, por envenenamiento con cianuro potásico con dosis insuficiente, aunque estos datos se ocultaron para no indisponer a la opinión pública, y siguió con las sedaciones del hospital Severo Ochoa de las cuales 73 no estaban indicadas, y como se puso de manifiesto en las diligencias judiciales, el doctor Montes y otros facultativos implicados utilizaban una escala de puntos que valoraba los padecimientos crónicos, edad, calidad de vida con su patología actual y expectativa de recuperación de los pacientes que ingresaban, en virtud de la cual se administraba sedaciones que podían tener como resultado la muerte, estuviese o no indicada.

Actualmente me han llegado noticias de rechazables prácticas parecidas con enfermos pluripatologícos en Cataluña, no digo más, ya se destaparán, solo que esta vez igual están avaladas por su estatuto de autonomía, pues en dicha norma se acepta la eutanasia, que no se si les otorga poder o rango para ello pero como ya se sabe, estos, van a parte. Lo que si me preocupa es que aquí en Andalucía se ha refrendado una norma parecida, de articulado calcado y aunque con un resultado ilegítimo, pronto se publicará en el BOE y será oficial si nadie la recurre, y en ella ya se reconoce el derecho a la eutanasia enmascarandolo con el de a una muerte digna.

No olvidemos que habitualmente algunos partidarios de la eutanasia explotan propagandísticamente el sufrimiento de pacientes concretos en situación extrema, aprovechan la debilidad de esos enfermos tan vulnerables para sus propios intereses. Se acercan al paciente, terminal o no, y con la colaboración de medios que comparten sus ideas, le ofrecen, en su situación, un protagonismo y un estrellato al que es difícil no sucumbir. Al tiempo, intoxican la información y presentan como eutanasia lo que no es eutanasia; presentan como conflictivamente ético lo que es considerado buena práctica; y, en el colmo del provecho, inventan una discusión religiosa porque, de paso, sirve también al interés secundario de atacar una fe porque no es la suya y porque quien confía en Dios malamente servirá a su causa.

Es así: detectan un caso apropiado, se acercan, lo tergiversan y sacan provecho. No prestan en cambio su voz y sus medios a tantos otros pacientes terminales que podrían tener, con mejores cuidados paliativos, un final más adecuado, una muerte más digna. Parece que no les interesa el sufrimiento ajeno, sino sólo la promoción de sus propias ideas. Piden una muerte digna mediante una acción bastante indigna.

Y como epílogo, más vale que pogamos atención y los cinco sentidos en ello o estos que nos quieren hacer tragar la inexistente huelga de hambre de DeJuana Chaos, comenzarán la LIQUIDACION LEGAL de ancianos, enfermos y desvalidos.

El doble rasero por Dr. Alcantara (no verificado)