¿Son necesarios más médicos en España, o es una falacia?

En 2019, la proporción de médicos mayores de 50 años en España será del 58 por ciento.

Es preciso hacer frente al “creciente déficit de profesionales que se prevé para los próximos años” en el campo de la Medicina en España, así lo ha manifestado la principal institución de representación de estos profesionales, la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM). La situación actual de médicos en nuestro país es “compleja”, pues hay escasez de facultativos afecta a determinadas especialidades como Anestesiología, Traumatología, Ginecología o Pediatría y a comunidades concretas como Canarias, Cataluña, Extremadura y Castilla-La Mancha.

Sin embargo, desde el punto de vista del Sindicato de Médicos de Asistencia Pública (Simap) existe una perversidad y una falacia en la premisa inicial. En España no faltan médicos ni faltarán en el futuro, y si algunas especialidades son deficitarias lo son por una mala y culposa programación de los responsables del sistema formativo MIR. Así pues, con más de 6.000 médicos especialistas lanzados al mercado laboral anualmente tiene que haber médicos suficientes y, con una adecuada distribución del número de plazas MIR ofertadas en cada especialidad, no tiene por qué haber disciplinas especialmente deficitarias.

¿Qué está sucediendo? A pesar del sueldo insuficiente (los residentes son "menos que mileuristas") y de que se les obliga a trabajar un número de horas anual espeluznante (y trabajando "en vez de" y no "además de" el personal de plantilla) se cubre la oferta anual MIR. Pero una vez terminado el periodo formativo el médico vuelve al punto inicial de no tener trabajo estable. Únicamente se le ofrecen eventualidades (guardias y acúmulos de tareas) o sustituciones de días sueltos, ni siquiera interinidades. El 30 por ciento de los médicos que trabajan en el SNS no está en plantilla estructural. Esto viene provocado por la inexistencia de ofertas publicas de empleo ordinarias, recuerden que el último Proceso Extraordinario de Empleo se convocó a nivel nacional en el año 2001 y algunas comunidades como Andalucía, aún no lo ha resuelto en su totalidad. Ante esta situación, los médicos españoles huyen al extranjero (algo que no tiene nada que ver con la libre circulación de médicos en la Unión Europea, afirmación inefable de los responsables del ministerio) y los que no lo hacen quedan en una virtual bolsa de trabajo para las empresas privadas de las concesiones administrativas de los servicios públicos. Por ejemplo, si no hay anestesistas en España, ¿cómo se inauguran hospitales de gestión privada por concesión administrativa que necesitan plantillas de 30 ó 40 anestesistas para poder empezar a funcionar?

No faltan médicos a mi entender; falta que a los médicos que terminen su periodo formativo MIR se les ofrezca una plaza en expectativa de destino. No faltan médicos en algunas especialidades; falta una programación adecuada del número de plazas que se ofrecen. La carencia de médicos se puede solucionar ya; el déficit en algunas especialidades, en 4 ó 5 años. Pues pretender que la libre circulación de profesionales suponga la posibilidad de contratar médicos de los países del antiguo sistema comunista con un deficit importante de preparación teórica-técnica y que no sólo son analfabetos de nuestro idioma, sino que ni siquiera lo hablan ni entienden, es reducir la relación médico/enfermo a una medicina veterinaria, en un país o lo que queda de él, donde se te exige ser "elite" para ser simplemente admitido en una facultad de medicina.

Pues a partir de AQUI a opinar.....

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Escasez de médicos: se acabó el petróleo barato

Hace cuatro o cinco años pocos pensaban que llegaríamos a esta situación: por lo visto, hay escasez de médicos. Es lo que se desprende de las noticias de los medios generales, aunque la prensa especializada no enfatiza tanto la escasez como la desigual distribución geográfica de los profesionales. Durante los últimos 25 años se ha hablado de la existencia en España de una bolsa de 20.000 médicos en paro. Han sido los tiempos del petróleo barato: un ejército de médicos dispuestos a aceptar cualquier oferta laboral, por precaria que fuera, procedente del sistema sanitario público con salarios inferiores a los de cualquier médico empleado público europeo. Estos profesionales han sido maltratados por las distintas administraciones que han gobernado nuestro sanidad pública independientemente de su color político. La demanda de trabajo superaba a la oferta y, en vez de emplear las remuneraciones y la estabilidad en el empleo como instrumento incentivador para atraer médicos hacia los puestos menos atractivos, el sistema sanitario público, principal contratador, se permitió ofrecer a estos médicos los trabajos más precarios, con las peores retribuciones y condiciones laborales, pues la ley de la oferta y la demanda jugaba, en el corto plazo, a favor del contratador. Ese fue el error que estamos pagando ahora: el pan para entonces y el hambre para hoy, pues no hay corto plazo que con el tiempo no se convierta en largo. No se pensó que eso se podía acabar y que sería muy difícil la gestión de los recursos humanos en nuestra sanidad cuando el petróleo dejara de ser barato: cuando ese ejército dejara de existir. Pues bien, es evidente que ese ejército ya no existe.
Afortunadamente, a fecha de hoy, es difícil encontrar un médico español de menos de 45-50 años de edad que no se dedique a su profesión. Pero también es evidente que muchos de los profesionales que formaban esa bolsa de 20.000 médicos han abandonado la profesión pues, sencillamente, no han podido ganarse la vida ejerciéndola de forma digna y continuada. La mayoría de ellos sobrepasa hoy la cincuentena y en un momento determinado de su vida decidió, hace algún tiempo, dedicarse a otra cosa. Otros muchos, más de 8.000, según estimaciones de algunos expertos, han emigrado a ejercer fuera de España. Una cifra muy importante si tenemos en cuenta que anualmente salen de nuestras facultades unos 4.000 médicos. ¿Qué se puede decir de un país que importa camareros y obreros de la construcción al tiempo que exporta médicos? España paga mal, muy mal, a sus médicos empleados públicos de modo que es el país europeo que peor les paga (ajustando por el nivel de renta del país). Incluso, en términos absolutos (sin ajustar por renta), un médico en Portugal, sin ir más lejos, está mucho mejor retribuido por su sanidad pública que un médico español por la suya, a pesar de la diferencia en renta entre ambos países.

Mientras esto sucede, empezamos a importar médicos de otros países, mayoritariamente extra-comunitarios (Europa del Este y Latinoamérica). Así, autoridades sanitarias españolas han viajado a países del antiguo sistema comunista a contratar médicos para nuestra sanidad pública. Es evidente que se está produciendo una sustitución: nuestros médicos emigran al tiempo que vienen a España médicos de otros países. Las malas retribuciones y la precariedad (inestabilidad y rotación en el empleo) hacen que perdamos parte de nuestros mejores profesionales. Todavía hoy, y excluídos los médicos residentes, el 30% de los médicos que trabajan en la sanidad pública no forma parte de la plantilla estructural: un auténtico disparate que sigue facilitando la sangría de nuestros médicos al extranjero.
Persiste la limitación a los estudios de Medicina. Sin ir más lejos, en la facultad de Alicante se pide este año una nota media (bachiller y selectividad) de 8,5 sobre 10 para ser admitido en primer curso. Esta limitación (numerus clausus) es efectiva desde hace tres décadas en todas las facultades españolas. Para estudiar Medicina en España no sirve cualquiera: uno ha de ser muy buen estudiante. Además, no basta con terminar la carrera (la única que dura 6 años). Para ejercer en el sistema sanitario público español, incluidos los centros de salud, es requisito desde hace más de diez años cursar una especialidad además de la carrera. Según especialidad, un total de 10 u 11 años de estudios: el doble que cualquier licenciatura. ¿Qué relevancia tiene esto? Sencillo: este nivel de exigencia ha hecho que nuestros médicos sean de los mejor formados dentro de la Europa desarrollada. Prueba de ello es que, desde hace años, son buscados por las autoridades sanitarias de países como el Reino Unido y Suecia que periódicamente envían delegaciones a los congresos médicos españoles para ofrecer a nuestros jóvenes profesionales tentadoras propuestas laborales. Sin embargo, España se permite el lujo de perder este potencial de talento y maltrata a sus médicos como si no le importara perderlos. Nuestros médicos se marchan y vienen otros con un nivel de exigencia formativa mucho menor (no sólo científica, también idiomática), a ocupar unos puestos de trabajo en el sector público mal retribuidos y con muy malas condiciones laborales. ¿Es esta la Sanidad que queremos? ¿Cuánto tardaremos en descubrir que no es médico quien dice serlo y haberse formado en cualquier país extra-comunitario y nos atiende en el centro de salud o en el hospital? ¡Ah!... ¿qué no ocurrirá nunca? ¿No acaba de ocurrir en La Vila Joiosa con un nacional muy conocido? La actual falta de médicos esconde una evidente mala gestión de la sanidad pública. Una gestión facilona basada en la existencia de un petróleo barato al que se ha despreciado por abundante durante años. Esos tiempos se han terminado. Veremos cómo se gestiona a partir de ahora.

JUAN SIMÓ
* Médico de Familia. Plataforma 10 minutos en la Comunitat Valenciana