SAS: Salud plantea un debate sobre la prescripción por enfermería

Un espinoso tema esta en estos días reflejandose en algunos medios de comunicación, producto del interés que tiene la administración por ir supliendo o sustituyendo la función del médico por otros profesionales, menos cualificados, pero eso sí más baratos, que es al fin y al cabo lo importa aquí, cantidad a rebosar sin calidad alguna, esto último no se percibe aún en su justa medida por el usuario, pues a la vista está, que son muy pocos los que se preguntan ¿qué calidad de asitencial le puede prestar su médico de cabecera en tres, cuatro o cinco minutos (máximo) de tiempo que tiene asignados para su cita?, solo los más avezados, han reclamado o han manifestado su contrariedad, diciendo algo así como "....que el día que se vean perjudicados por los de las batas blancas, acudiran a los de las batas negras...", así pues, creo que va llegando el momento de empezar por lo menos a debatir esto.

La consejera de Salud, María Jesús Montero, manifestó ayer, en la inauguración de las XVII Jornadas Nacionales de Supervisión de Enfermería que acoge por primera vez la capital cordobesa, que aunque puede existir la necesidad de estudiar cómo los profesionales de enfermería pueden adquirir mayor protagonismo en su trabajo, el debate sobre la posibilidad de que puedan hacer prescripciones sobre algunos medicamentos se debe realizar de forma "pausada" y "ordenada, sin entrar en polémica con los médicos".

En este sentido, la consejera de Salud apuntó que "hay que ver sobre qué producto se puede plantear la prescripción" para poder estudiar la autonomía en la toma de decisión por parte de este colectivo. María Jesús Montero tuvo palabras de alabanza para estos profesionales, pues "la enfermería española y andaluza es una de las que tiene una formación más cualificada de la Unión Europea".

Por otro lado, el presidente de la Asociación Nacional de Directivos de Enfermería (ANDE), Jesús Sanz, expuso, en este encuentro que reúne a más de 800 profesionales, que "es evidente que las enfermeras están presentes en todos los ámbitos del proceso asistencial" y añadió que la nueva Ley de Dependencia "aumentará" esa presencia. Sanz se mostró a favor de que los enfermeros contribuyan en la toma de decisiones de las políticas sanitarias a todos los niveles, como se aconsejó en la Segunda Conferencia Ministerial de Enfermería de la Organización Mundial de la Salud. El presidente del encuentro y vocal de Andalucía de ANDE, José Moguer, añadió que Andalucía es la "comunidad que aporta más asistentes a las jornadas, seguida por Madrid y Cataluña".

.....pues ni "veinticinco mil palabras más a debatir se ha dicho....

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¿Quién puede prescribir? ¿Quién está prescribiendo?

La polémica lleva sobre la mesa de debate del mundo sanitario desde antes del verano.

Según la Real Academia Española, el verbo prescribir (Del lat. praescribere) tiene las siguientes acepciones: 1) Preceptuar, ordenar, determinar algo. 2) Recetar, ordenar remedios. 3) Dicho de un derecho, de una acción o de una responsabilidad: extinguirse. 4) Concluir o extinguirse una carga, obligación o deuda por el transcurso de cierto tiempo. 5) Adquirir un derecho real por el transcurso del tiempo en las condiciones previstas por la ley. 6) Dicho de un derecho o acción de cualquier clase: Extinguirse por el transcurso del tiempo en las condiciones previstas por la ley, etc.

La sociedad entiende por prescripción de fármacos la dispensación de aquella receta o nota escrita por un facultativo médico en la que se indica el modo de preparación y administración de un medicamento. Se trata, por lo tanto, de un documento normalizado por el que los facultativos legalmente capacitados prescriben medicación para un paciente, la cual será dispensada en una oficina de farmacia.

La primera receta que consta en Cataluña es del año 1347. Está escrita en latín porque era la lengua de la cultura y porque el destinatario de la receta no sabía escribir ni leer, lo que colocaba al doctor en un nivel superior.

En 1394 se editaron normas para regular las recetas, las Ordenanzas de Perpiñán, que regulaba que todas las prescripciones tenían que ser escritas en lengua vulgar o romance. La pregunta ahora es: ¿por qué hay tanta polémica con este tema? ¿Por qué los enfermeros están tan empeñados en recetar? ¿Por qué los médicos, en general, nos enfrentamos a esa medida?

Siempre que se habla de este tema se pone a Reino Unido como ejemplo pero, ¿sabemos de verdad cómo se hace y por qué se implanto allí? La razón fundamental de la instauración de esta medida fue la escasez de médicos, a lo que se sumó la presión asistencial que motivó que distintos profesionales ejercieran lo que se llama ‘prescripción suplementaria’, en particular, enfermeros, farmacéuticos y dentistas. Y ¿qué es la prescripción suplementaria o ‘dependiente’? Pues es la que permite a algunos profesionales sanitarios, en particular a farmacéuticos, profesionales de la enfermería y dentistas, previa habilitación y formación, desarrollar la prescripción de fármacos dentro de un plan de prescripción diseñado por el médico.

En muchos casos, la prescripción se repite una y otra vez, situación en la que la labor del médico puede ser sustituida por otros profesionales. Esto tiene la ventaja de facilitar el acceso de los enfermeros a las recetas, mejorar el conocimiento de esos profesionales que sustituyen a los médicos y reducir la presión asistencial de algunos médicos. Para ello, debe haber una colaboración estable entre el prescriptor originario (médico) y el suplementario.

En un primer momento, la propuesta británica restringía la capacidad de prescripción a pacientes que sufren asma, diabetes, enfermedades coronarias e hipertensión, pero ahora ya casi no hay exclusiones. En este país, esta metodología está siendo más aceptada por los médicos (reduce burocracia y la presión asistencial) que por los farmacéuticos (puede haber conflicto de intereses, ya que éstos podrían prescribir y dispensar a la vez,) o los enfermeros (más reacios, ya que, aunque les da más notoriedad, les obliga a formarse mejor y a trabajar más).

Además, los problemas teóricos apuntan a que es preciso formar a esos profesionales, lo que no es fácil ni barato; y que existe el peligro de que el paciente no vea lo suficiente a su médico, al ser sustituido por otro profesional en la prescripción.

En España, en cambio, es al revés. No hay tanta presión asistencial y a los farmacéuticos no se les ha oído reclamar la prescripción, mientras los enfermeros están deseosos de hacerlo, incluso ofendidos si no lo pueden hacer. Me gustaría saber la opinión real de los enfermeros de a pie. ¿Qué ventajas tiene para la enfermera de Atención Primaria poder firmar una receta? Que yo sepa, ninguna. Desde luego, para los de Especializada, no veo ninguna.

En España se hacen muchas cosas sin pensarlas objetivamente desde una perspectiva global, sino por la presión de diferentes colectivos. En esto, como en muchas otras cosas, el sentido común debería marcar la norma.

doctor Miguel Ángel Delgado, para azprensa.com