El escaso precio de una sociedad envilecida

400 euros por un voto. Esa es la concepción de la "democracia" de Rodríguez Zapatero. Es difícil hallar en Europa un gobernante con menos escrúpulos ilustrados que Rodríguez Zapatero. Es imposible encontrar un político que mienta tanto desde una supuesta conciencia ilustrada. Moderna. Se diría que el presidente de España ha hecho del cinismo clásico, o sea, de decir lo contrario de lo que piensa un ideal para él inalcanzable. Ojalá este hombre redujera su tarea de engaño a ese tipo de cinismo. No, su cinismo va más lejos. Es aún más peligroso, porque niega lo contrario de lo que dice y hace. Terrible. Rompe toda lógica. Ya es malo que alguien nos engañe intentado persuadirnos de algo en lo no cree, por ejemplo, hablar de "combatir el terrorismo", "educación para la ciudadanía", "alianza de civilizaciones", "cuestionar la unidad territorial de la nación", etcétera, pero es muchísimo peor que, una vez descubierto su bellaquería, la niegue, o peor, atribuya su maldad a "ciudadanos" malpensados.

La crítica política que en otros lugares funciona con relativa normalidad, es decir, tiene efectos más o menos inmediatos, aquí ha desaparecido. La irregularidad, la contradicción, el engaño y la mentira han sido elevadas a norma Lo ominoso es aceptado como algo corriente y normal; incluso el jefe de la oposición, y por supuesto cientos de dirigentes, mantienen que otras sociedades no aguantarían las mentiras de Rodríguez Zapatero, pero la gente no sólo no se solivianta sino que lo acepta con "normalidad". Aquí, sin embargo, la crítica de la "razón cínica", por decirlo en términos nietzscheanos, no es que no funcione, sino que no existe. Basta leer la prensa diaria para hacerse cargo de la inmoralidad ambiente.

¿Por qué es posible todo eso? ¿Por qué es posible que un presidente del Gobierno tan evidentemente cínico no baje en las encuestas? ¿Por qué una campaña socialista basada en el cinismo más atroz tiene tantos réditos en las encuestas de opinión? Porque vivimos en una sociedad envilecida. Podrida. Rodríguez Zapatero es su mejor producto.

Los ciudadanos "progresistas" de este país no merecen tener que acachar la cabeza y avergonzarse por los modos y actuaciones de este personaje, represente lo que represente, o de las que hacen los que le rodean; en su momento y probablemente debido a circunstancias tan adversas como expectantes, creímos en él, pero hoy viendo que no hay rectificaciones, castigos para el infractor en forma de ceses, dimisiones o rechazo de millones de electores, hemos de volver a apretar con muestra mano nuestro corazón y dignidad y rectificar, como ya lo hicimos en 1996.

Y es que estos señores no distinguen, la propaganda de la publicidad, como tampoco acaban de hacerse idea cabal de cómo se puede hacer que la gente vote sin pensarlo en términos de movilización general. Los votos son para ellos valiosos siempre que sean expresión de la masa unánime que en el momento adecuado, como en una película de Eisenstein, reacciona en la dirección correcta. No es de extrañar que haya por ahí quien eche de menos para estas elecciones que se nos vienen encima un estímulo fuerte, de los de sangre, que recuerde a estas masa, que el móvil hace tan fácil poner en movimiento, cuál es la papeleta correcta.

Jamás convertirá en masa lo que es genuinamente progresismo.

Felipe Romero