Renovarse o morir

Reproduzco integramente un artículo que me remite Rafa de Pablo con el título renovarse o morir, y que posteriormente comentare, pues se nota bastante que lo ha escrito en la proximidad de las entrañables fechas navideñas.

Llevamos más de 20 años de la creación de los equipos de atención primaria en España y prácticamente nada ha cambiado en cuanto a la organización y relación contractual de los médicos con la empresa. Seguimos con una indefinición de roles, con una incentivación ambigua e incluso contraproducente, y con un cada vez mayor grado de desmotivación y apatía profesional.

En los últimos 20 años la sociedad ha experimentado cambios de estilo de vida y mejoras tecnológicas que generan nuevas perspectivas, expectativas, valores y prioridades. Pero la organización de los equipos apenas ha cambiado.

Posiblemente una de las lacras de nuestro sistema sanitario es la preponderancia de la gestión burocrática y política sobre la técnica, que lleva a una mentalidad funcionarial y al adocenamiento a un gran número de profesionales. La imposición de normas y horarios rígidos, la escasa capacidad de tomar decisiones en la forma de organizar el trabajo y la imposibilidad de marcar las propias prioridades, unido a la falta de discriminación positiva, lleva a la ley del mínimo esfuerzo y a adaptarse a las mediocres condiciones laborales que se imponen. ¿Para qué trabajar más si al compañero de al lado le pagan lo mismo por hacer menos? ¿Por qué voy a ser amable si con ello me cargo de pacientes y encima me penalizan con el gasto? ¿Para qué voy a formarme si sólo me da tiempo a derivar?

El paso de los años hace que muchos, aunque conscientes del deterioro profesional, ya no tengan ganas ni esperanzas para intentar mejorar, perpetuando la mediocridad y generando mucho cadáver profesional con mentalidad de prejubilación.

Afortunadamente, aún quedan quienes querrían hacer las cosas de forma diferente, asumir riesgos y cambiar el estilo organizativo y la relación contractual. Siempre dentro del sistema público de salud y de un marco adecuado de valores éticos y profesionales. ¿Por qué no disponer de varias modalidades contractuales de la empresa sanitaria pública con sus profesionales? Eso permitiría una mejor adaptación a las formas de trabajar, motivaría a los más inquietos y posibilitaría comparaciones de coste-eficacia, satisfacción profesional y ciudadana con las diferentes formas organizativas y contractuales; en definitiva, tener la posibilidad de innovar para avanzar y mejorar.

Hemos convivido tanto tiempo con esta forma de organización, que parece que no haya otra. Nada más lejos de la realidad: en el mundo existen múltiples formas de trabajar que, sin duda, se adaptarían mucho mejor al estilo de trabajo de muchos médicos de atención primaria no contentos con la organización actual.

Es evidente que un gran porcentaje de los profesionales se aferrarán a lo que conocen y perpetuarán un sistema de trabajo al que se han resignado. Pero a otros, bastantes, les gustaría correr riesgos, romper con las tutorías políticas y, siempre dentro del sistema público, tener mayor flexibilidad contractual y comprometer resultados eficientes; eso sí, con autonomía y flexibilidad para escoger el número de pacientes a atender, los servicios a proporcionar, los tramos horarios a cumplir, los profesionales con los que relacionarse y cobrar en función de todo ello. En definitiva, incentivando la accesibilidad, la continuidad, la resolución, la efectividad y la eficiencia.

Para muchos de nosotros, el actual sistema organizativo está obsoleto, necesita ser renovado y ofrecer variedad de posibilidades para que cada profesional y cada ciudadano pueda escoger la que mejor se adapte a sus preferencias y necesidades. No se trata de una utopía sino de algo perfectamente asumible y realizable. Eso: renovarse o morir.

Rafael de Pablo González
Coordinador de la Plataforma 10 Minutos




Muy bien por la rogatoria, Rafa, pero no debes de olvidar que el sistema de trabajo esta diseñado con el efecto perverso de "llevar grandes cantidades de personas a los centros de salud", sin importar para qué o porqué, les haga falta o no, lo importante es hacer ver que allí se dispensa salud a los presuntos votantes, sin entrar en cuestiones de calidad, solo cantidad, mucha cantidad, infinita cantidad. Y los cadaveres que quedan en las cunetas de este cruel camino profesional, son los nuestros, de los que ya no tengan ganas ni esperanzas para intentar mejorar, de los sumergidos en la mediocridad y de los que se han rendido antes de llegar y a los nunca podremos desautorizar por no haber podido soportar tanta crueldad, pues de nuestros gestores nada cabe esperar, pues ni la baja oferta actual de profesionales le esta haciendo cambiar. Pero que nose fien, pues su pretensiones pueden irse al garete si demostramos capacidad de una estrategia para vencer tanta indignidad, somos capaces, convencido estoy pues llevamos muchos años en la trinchera y hemos asimilado multitud de mecanismos para sobrevivir, y podemos seguir así durante mucho tiempo.

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LA NECESARIA REBELIÓN DE LOS MÉDICOS por Enrique Costas Lombardía (no verificado)