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REQUIEM POR EL TIEMPO MEDICO EN ATENCION PRIMARIA"Corre el tiempo, vuela y va (M. Cervantes) El otro día de guardia, un compañero llamo quijotismo a lo que estamos haciendo los médicos españoles con nuestra profesión. Siempre parece que debemos algo a alguien, que estamos en deuda con todos… Y que nos da corte, vergüenza, reclamar lo que hacemos por los demás, cuando no es solo nuestra responsabilidad, si no nuestro derecho y al vez nuestro deber. Reclamemos médios materiales o humanos, emolumentos o como últimamente solo TIEMPO, todo repercutirá además de en nosotros, en nuestros pacientes. Nos encontramos gobernados por las agendas, con la sensación de que cada vez corremos más y curiosamente, cada vez tenemos menos tiempo. Funcionamos como unos “hamsters” que son colocados en un entorno social – jaula- y que no paran de correr a toda velocidad día y noche dentro de una rueda que se mueve pero que no se desplaza a ningún sitio y cuyo único objetivo es mantenerla en continuo movimiento. A pesar de los inventos modernos, entiendase DIRAYA, que deberían aliviar la dureza de la actividad diaria y facilitar una consulta más relajada, la realidad camina por otro lado. Más que ayudar y dispensar el escaso tiempo de modo organizado, todo lo contrario con su mal funcionamiento te hace el trabajo diario imposible y además da la sensación que es éste el que nos dirige y domina, igual si funcional y es de eso de lo que se trata. En nuestro contexto actual nos invade la prisa. Se tiene la experiencia de que las actividades nos superan y desbordan. La forma de urgencia para nuestra tarea diaria precipita un modo de proceder en el que casi todo tiene que estar terminado para ayer. Así, no se vive en el presente, porque el presente “ya es pasado” y en consecuencia, difícilmente se proyectará un futuro, porque nunca podrá llegar. Hay que afirmar que la velocidad no solo no lo es todo sino que en nuestro caso es inversamente proporcional a la CALIDAD. Así, el vals de un minuto de Chopin no será dos veces mejor por que lo toquemos en treinta segundos o un idioma no se aprende en un cursillo intensivo de cinco días, entiendase exeptuando a Zapatero que es capaz de asimilar la estructura económica del país en DOS tardes (M. Sebastian). “Cuando las cosas suceden con tal rapidez, nadie puede estar seguro de nada. De nada en absoluto, ni siquiera de sí mismo” (M. Kundera) No se piensa, se actúa como robots, ya que no hay tiempo para pararse y reflexionar. Se funciona con latiguillos o chuletas nemotécnicas, entiendase guias clínicas. A su vez, cuando se va tan deprisa, se pierde la capacidad de sentir y “saborear” las experiencias satifactorias que aporta un trabajo bien hecho. Muchas veces no somos ni conscientes de la persona o paciente que atendemos, ya que quizá no nos damos ni cuenta. Curiosamente, parece que el sistema y los GESTORES, entiendase capataces, tienen como objetivo “construir robots que piensen o personas que sean autómatas” para el desarrollo diario de esta tarea asistencial. Nosotros distribuimos DESHUMANIZACION, deshumanizando nuesto noble trabajo porque previamente nos han deshumanizado personalmente a cada uno de nostros. La situación profesional médica actual se podría sintetizar en los siguientes trastornos que ya se ven entre nuestros compañeros o en nosotros mismos en el espejo y que describen en su libro "La sabiduria de la tortuga" J. L. Trechera Herreros. 1. La enfermedad de la prisa: “el hombre orquesta”. Contra la conocida frase del "tiempo es dinero" la ALTERNATIVA de la “LA CALMA ES ORO” “La gente siempre culpa a sus circunstancias por ser lo que son. Las personas que progresan en este mundo son aquellas que buscan las circunstancias que quieren y, si no son capaces de encontrarlas, las crean” (G.B. Shaw). Crea tu ambiente de trabajo, que nada ni nadie te oprima o sobrepase, lo que no pueda ser para hoy con la necesaria CALIDAD será para mañana. Moverse con lentitud no significa pensar o vivir con apatía. Lo fundamental es hacer buen uso de esa lentitud. Quizás lo básico no es ser “tan-lento”, sino actuar con “talento”. He ahí la sabiduría del conocido dicho: "sin prisa pero sin pausa". A veces puede venir la tentación de llevar a la práctica el eslogan de los años sesenta, “qué paren el mundo que me quiero bajar”. Sin embargo, la solución no es bajarse, -la huida o la resignación alternativa-, sólo algunos privilegiados con recursos y posibilidades son los que podrían realizarlo, la posible solución no es sino tomarse la profesión con más calma. Y finalmente como tampoco tengo la receta mágica, ofrezco el decálogo “la calma es oro”, recogido del libro antes mecionado, por si puede aportar algunas pistas para cambiar de estrategia: Decálogo para aprendices: De la calma es oro 1. Cambiar el reloj por la brújula: tener un norte claro. By webmaster at 2007-09-28 18:16 | Tribunas | añadir nuevo comentario | enviar por mail | version para imprimir | 2332 lecturas
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