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Añadir comentario nuevoLA IMPORTANCIA DE DECIR "NO"El hombre comenzó realmente a progresar cuando aprendió a decir NO, cuando se resquebrajó su capacidad de asentimiento ante las injusticias y descubrió el poder del adverbio de negación más breve y sin embargo poderoso de cuantos ha inventado el ser humano para alzar su dignidad frente a los oprobios. Mientras dijo sí, su aquiescencia fue confundida con debilidad y tuvo que soportar las mayores vejaciones de quienes usurparon poderes y le negaron derechos y libertades a la Humanidad. El mundo de la esclavitud está lleno de miedos, de síes y de asentimientos, pero la causa de la libertad, impensable si la esclavitud no existiera, arranca casi siempre con un NO que hace temblar al acero de las espadas. Un día, cabe suponer que en los albores del tiempo, harto de ser zaherido, zarandeado y vapuleado, el ser humano pronunció por primera vez el vocablo NO y los principios inmutables del autoritarismo se tambalearon. Porque decirle NO a quienes están acostumbrados a no ser contrariados fue como ponerse en pie para reivindicar derechos que son sojuzgados por los dictadores, sean del signo que sean. A la Historia la han hecho avanzar las personas que, en un momento dado, hartas de ser ninguneadas, alzaron la cresta de la dignidad y dijeron NO sabiendo que estaban transgrediendo el orden establecido. Los médicos de familia decimos NO a ser de segunda división; a ser la escoba de otros niveles asistenciales; a no servir más que para hacer recetas; a recibir directamente la presión social sin que nadie nos ayude; a que nuestros políticos y demás hagan demagogia cuando hablan de presupuestos para primaria y de lo bien que va todo. Aun sabiendo del esfuerzo que se ha hecho por aumentar las plantillas, los profesionales necesitan el reconocimiento de su empresa y de la sociedad. Por ejemplo, los interesantes sueldos que tienen otros niveles asistenciales, en primaria ni los oleríamos si no fuera por la carrera profesional. Aun así, esto no es lo más importante, sino el descrédito al que nos vemos sometidos en nuestra labor diaria. Nos gusta hacer una medicina científica, investigar y potenciar los aspectos humanísticos, docentes y de formación de nuestro ejercicio. Pero, ¿dónde vamos? ¿A ser ambulatorios mejorados? ¿A eliminar de nuestro quehacer las actividades preventivas? ¿Qué objetivos compartimos? ¿Qué líneas formativas nos deben orientar? ¿Qué estrategia en investigación debemos seguir? En fin, el panorama es desolador. Si esto funciona es porque muchos médicos asumen funciones y labores no acordes con su nivel, pero que solucionan problemas. ¿Somos el eje del sistema o todo es una gran mentira con argumentos sólidos y viables a la vez que irrenunciables? Basta ya. Hace falta una mejora profesional cueste lo que cueste. Además, necesitamos más presencia universitaria, como elemento de cambio que oriente y prestigie el currículo de nuestros estudiantes. Ahora es el momento. Si no, el deterioro de primaria será irreversible y la necesidad de cambio innecesaria. Habremos perdido todos, también la sociedad. Felipe Romero By webmaster at 2008-06-11 20:11 | Tribunas | bitácora de webmaster | añadir nuevo comentario | enviar por mail | leer más | 1253 lecturas
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